La Virgen del Carmen en Puerto Rico: Una última mirada desde Aguadilla (Cuarta Parte)

por Fabiola Enríquez

Virgen del Carmen en procesión en el Barrio Guaniquilla de Aguada, 14 de julio de 2013. Foto tomada por Ángel Nieves.

Virgen del Carmen en procesión en el Barrio Guaniquilla de Aguada, 14 de julio de 2013. Foto tomada por Ángel Nieves.

Mayagüez no es el único pueblo que celebra a la Virgen del Carmen. Cada pueblo de tradición costera, incluso algunos pueblos de la montaña, rinden culto a la Virgen del Carmen todos los veranos.[1]Las celebraciones en el pueblo de Aguadilla, a diferencia de las que celebran los barrios mayagüezanos, aún salen en procesión con las carmelitas y su sacerdote. La festividad sigue siendo organizada por fieles laicos que mantienen la tradición en familia, pero el distanciamiento de la institución local no ha sido tan evidente como lo ha sido en las comunidades de Mayagüez.[2]

Una carta de 1916, escrita por el nuevo párroco de Aguadilla, deja ver la influencia que la Iglesia pudo haber tenido en este tipo de celebraciones, al menos, en los primeros años del siglo pasado. El párroco le escribe al obispo desde su nueva localidad, relatando los acontecimientos de los últimos meses y detallando el trabajo que ha hecho para mejorar el estado de la Iglesia en el pueblo. Uno de sus logros, escribe, fue revivir el Triduo del Carmen que, según él, no se celebraba desde la retirada de los españoles.[3] Revivió su celebración y sabemos que encontró éxito el año siguiente, como fotos que se conservan lo evidencian.[4]La carta parece retar cualquier idea de que los devotos a la Virgen del Carmen pudiesen sobrellevar esa devoción por cuenta propia, como una iniciativa que nacía de ellos y no de la Iglesia, pero el párroco escribe esta carta en un momento donde la Iglesia Católica en Puerto Rico buscaba enmendar el daño que la invasión norteamericana causó a su institución. Es decir, si la celebración de la Virgen del Carmen se perdió entre sus fieles aguadillanos luego de la invasión, lo hizo en un vacío de poder donde muchos de los sacerdotes católicos en la Isla partieron y varias parroquias cerraron sus puertas, dejando a muchas comunidades de fieles sin dirección. Sin una sede donde reunirse o quién otorgara permiso inmediato para su celebración, pues aún para este tiempo la celebración oficial se realizaba a través de cofradías, es posible que sus devotos dejaran atrás la tradicional procesión de su patrona. El párroco no niega, sin embargo, la devoción que sus feligreses le guardaban, aún antes de su llegada. Quién sabe de qué manera mantuvieron viva esa devoción antes de retomar la procesión.

Portada del libro Litoral de Nestor Rodríguez Escudero

Portada del libro Litoral de Nestor Rodríguez Escudero

Ciertamente, en un principio, la Iglesia impulsó las celebraciones: permitió su organización y consiguiente propagación, como vimos en las cofradías, pero sabemos que hoy no está del todo involucrada. El Seco, por ejemplo, solo recibió al cura de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen para una corta misa el día de su fiesta. Si antes iban monjas carmelitas a dar conferencias y compartir con los devotos laicos de su patrona, un día dejaron de ir sin más explicacion.[5] El culto es reconocido y respaldado por la Iglesia, pero su historia no se encuentra en actas oficiales. La Virgen del Carmen, patrona de familias y comunidades, se encuentra en los corazones de sus devotos. Fuente de calma y dirección, su imagen ha sido el reposo de muchos enfermos. Sus devotos vitalicios la esperan en la muerte, con su escapulario firmemente aguantado, en espera de que los halle y les conceda el descanso eterno.

Parte del del cuento Los Rescates Milagrosos de Tomás López.

Parte del del cuento Los Rescates Milagrosos de Tomás López.

La estrella de los mares, guía para el perdido, ha dirigido el difícil paso por altamar para un sinnúmero de embarcaciones, su imagen siempre presente en el rescate milagroso de los que se creían a la deriva.[6] Todos losdías, pescadores se lanzan a recorrer las largas travesías de su trabajo junto a la Virgen del Carmen, testigo de sus sacrificios. La Virgen del Carmen vive en los relatos de su gente; contar su historia es contar la historia de sus devotos.

[1] La Virgen del Carmen es patrona oficial de los siguientes pueblos: Arroyo, Barceloneta, Cataño, Cidra, Culebra, Hatillo, Morovis, Río Grande y Villalba. Se suman a la celebración todos los pueblos donde haya una parroquia o una capilla en su nombre. Sobre la devoción a la Virgen del Carmen presente en la montaña, cabe notar la figura de la Madre Elenita de San Lorenzo, alguna vez vista por sus seguidores como la reencarnación de la Virgen del Carmen. (Esta no es aceptada por la Iglesia.) Véase: la historia de los Hermanos Cheo y la Santa Montaña de San Lorenzo.

[2] Son varias las procesiones que se hacen en Aguadilla. Al igual que en Mayagüez, los distintos barrios la celebran entre sí, pero en Aguadilla también hay una procesión organizada por la iglesia del pueblo. Para un recuento detallado de las celebraciones aguadillanas, véase: Robles Álvarez, Irizelma. (2009). La marejada de los muertos: Tradición oral de los pescadores de la costa norte de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico: Centro de Investigaciones Sociales. (Epílogo, p. 139).

[3] Archivo Histórico Arquidiocesano de San Juan, Correspondencia Párroco-Obispo, Aguadilla, 1916: “Es el caso que esta fiesta, en la que tomaban parte muy activa los marineros, estos se habían retraído en forma tal, que desde el tiempo de España nada habían hecho. Me propuse sacarles de su inacción y lo conseguí de un modo que superó mis cálculos.”

[4] Fotos de la celebración en el pueblo de Aguadilla al año siguiente se pueden ver en la página 115 de Vidal, Teodoro. (2010). Devoción General: Virgen del Carmen. En Oraciones, conjuros y ensalmos en la cultura popular puertorriqueña (p. 109). Ediciones Alba.

[5] Entrevista a Elba Santana, organizadora de la festividad a la Virgen del Carmen en el barrio El Seco, de Mayagüez.

[6] Historia de vida recurrente en la tradición oral. El escritor Nestor Rodríguez Escudero recoge una versión en Los rescates milagrosos de Tomás López en Nestor Rodríguez Escudero, Litoral y otros cuentos. Santurce, Puerto Rico: Departamento de Instrucción Pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. 1973, p. 73.

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