La Virgen del Carmen en Puerto Rico: Sector El Seco en Mayagüez

por: Fabiola M. Enríquez Flores

Actualmente, el rol de las cofradías referenciadas en los pasados escritos se ha reducido a agrupaciones extraoficiales de personas que guardan la misma devoción. Invitan al párroco a dar una misa el día de su santo, pero cargan con el culto el resto del año.[1]

La Virgen del Carmen reúne familias, comunidades y asociaciones de pescadores que buscan de ella para su protección; su religiosidad y su identidad íntimamente atadas a ella.[2] Son sus devotos más fieles, aquellos que actúan por su propia cuenta, quienes llevan a cabo la festividad. La Virgen del Carmen les pertenece, no necesitan consentimiento para celebrarla.

La procesión de la Virgen del Carmen recorre los tramos inundados de El Seco luego de las fuertes lluvias que acompañaron su misa.

La procesión de la Virgen del Carmen recorre los tramos inundados de El Seco luego de las fuertes lluvias que acompañaron su misa.

Sus devotos en el barrio El Seco en Mayagüez, al igual que los pobladores de Punta Santiago hace dos siglos, le han construido una capilla en la orilla de la playa. Frente a las aguas que bendice cada año, la Virgen del Carmen es festejada por sus devotos. Paseada por la bahía de Mayagüez con séquito de marineros, María se convierte en la Reina de los Mares todos los 16 de julio. Homenajeada con el rezo de sus novenas las nueve noches previas al día de su fiesta, la solemne ceremonia termina en júbilo con la coronación de la Virgen. Aplaudida y cantada por sus devotos, la Virgen del Carmen es coronada con flores blancas, siendo una niña joven elegida para tal privilegio. Los gritos que le desean larga vida a la Virgen del Carmen retumban en la diminuta capilla, pero la labor de sus devotos aún comienza.

Elba Santana es la organizadora de la Fiesta del Carmen en El Seco. Original de Buenos Aires, uno de los muchos barrios que componían la playa de Mayagüez, su relación con la Virgen del Carmen inicia temprano. La festividad de la Virgen del Carmen, que se celebraba como fiesta popular con cantos, machinas y bailes, duraba varios días. Como patrona extraoficial del sector Mayagüez Playa, la Virgen del Carmen no tenía nada que envidiarle a la Virgen de la Candelaria, patrona oficial del pueblo. Fue en las fiestas del Carmen en el barrio Buenos Aires que Elba conoció a quien sería su esposo, Gilberto Beauchamp Santana. Gilberto había cargado con la tradición de la Virgen del Carmen, involucrado en la organización de su festejo, desde que encontró su devoción a temprana edad, trabajando en los muelles cuando escapaba de la escuela. Gilberto y Elba se conocieron cuando ésta se ofreció como voluntaria para vestir de marinera en la tradicional procesión que Gilberto organizaba. Encomendaron su vida juntos a la Virgen del Carmen. Años más tarde, cuando Buenos Aires es expropiado, Gilberto y Elba se mudan a El Seco, convirtiéndose en los propulsores principales de la celebración en su nuevo hogar.[3] Las fiestas continuaron por muchos años y se celebraron en grande junto a devotos de toda el área.

Mujer lleva el atuendo carmelita en cumplimiento de promesa. Atrás, la imagen de la Virgen del Carmen que Elba y su familia aseguran, tiene más de cien años.

Mujer lleva el atuendo carmelita en cumplimiento de promesa. Atrás, la imagen de la Virgen del Carmen que Elba y su familia aseguran, tiene más de cien años.

Hace algunos años la fiesta comenzó a verse reducida a su novena y su procesión. Cuando Gilberto enferma, la organización del evento pierde fuerza junto a él. La comunidad de devotos que lo había acompañado toda la vida, igualmente envejecientes, perdió el poder de organización necesario para mover un evento tan grande. Gilberto Beauchamp Santana murió hace dos años, pero su recuerdo sigue vivo en la comunidad que tanto ayudó a formar. Papa Santana, como le recuerdan con cariño sus conocidos de El Seco, es homenajeado junto a la Virgen del Carmen. Su foto con la imagen de la Virgen adornan las camisas que visten los devotos durante la procesión. Elba Santana, junto a sus hijos y nietos, se ha asegurado de que la devoción a la Virgen del Carmen no muera con él.

Como bien me aseguró Elba Santana: la Virgen del Carmen tendrá su día, llueva, truene o relampagueé. El año pasado el aguacero comenzó a caer cinco minutos antes de la procesión. Cuando dieron las cuatro de la tarde, la Virgen recorrió las calles de El Seco bajo lluvia y viento. Fiel a la idea, la celebración del 2013 tuvo que moverse al domingo próximo de su fiesta, el 21 de julio, pues el 16 de julio era un martes. (Moviendo la festividad para el domingo, se esperaba que todo devoto pudiera participar.) Su misa se celebró bajo fuertes lluvias en la pequeña capilla que lleva su nombre, mientras el grupo de personas que había quedado fuera aguantaba el toldo plástico que intentaba detener el paso del agua. Luego de cantos acompañados por el sonido de tambores y trompetas, la procesión inicial salió hacía las calles, atravesando inundaciones y combatiendo la terrible humedad que acompañaba al sol luego del temporal. La Virgen del Carmen recorrió las calles sobre su barcaza de flores, parando frente al hogar de todo aquel enfermo y envejeciente que no pudiera caminar con ella, bendiciéndole, asegurándole que aún tendría su favor. Sobre sus manos llevaba las chapas de identificación militar de un joven soldado, reemplazando su tradicional escapulario con la promesa de un padre para su hijo; tal vez para su protección, tal vez para su descanso en paz.[4] Mujeres vestidas con el hábito marrón de los carmelitas seguían la procesión, cumpliendo sus propias promesas. Los caminantes llevaron a la Virgen hasta el muelle desde donde emprendería su procesión por mar, cantando y anunciando larga vida para la Virgen del Carmen, para Papa Santana, para los pescadores y para la comunidad de El Seco.

Montada en la única yola de pescador que formaba parte de la procesión hacia los diferentes muelles del litoral mayagüezano, la Virgen del Carmen lideró el paseo por la bahía. Una fiesta tanto para sus devotos como para ella; no solo el agua fue bendecida ese día. Su presencia quedó clara cuando uno de los botes que la seguía se llenó de agua, volcándose sin remedio sobre el agua. Todos comentaban cómo la tripulación del bote daba gracias a la Virgen del Carmen, seguros de que algo mucho peor hubiese pasado, sino por su intervención. La pequeña embarcación que llevaba a la Virgen del Carmen se acercó a la orilla de la playa, mientras sus devotos saludaban y lanzaban flores a la multitud que esperaba su regreso. Cañonazos en la distancia y un último aplauso recibieron a la Virgen de vuelta en su capilla.

La festividad en honor a la Virgen del Carmen terminó como empezó: con un rosario en su pequeña capilla. Luego de la ceremonia final, fuegos artificiales encendieron la noche. La Virgen del Carmen quemó su estrella frente al mar, iluminando el pasaje para sus navegantes.

Stella Maris, encendiendo la noche como cierre a su festividad.

Stella Maris, encendiendo la noche como cierre a su festividad.

Nota1: Este es el tercer escrito de una serie de 4 artículos sobre la Virgen del Carmen.

Nota 2: Todas las fotos por Laura E. Irizarry Diez.

[1] Una búsqueda rápida en Google no encuentra cofradías de la Virgen del Carmen activas en Puerto Rico. Igualmente, no encontré persona que se refiriera a sí mismo como cófrade. Me parece una tradición en decadencia.

[2] Ejemplo: Los pescadores de El Docky en Mayagüez se han agrupado en la Asociación de la Virgen del Carmen, Sector El Docky. Sobre El sector y sus festividades en honor a la Virgen del Carmen, véase: Griffith, D., M. Valdés Pizzini y C. García Quijano, 2008. Comunidades Entrelazadas: Perfiles Socioeconómicos de los Pescadores, sus Comunidades y su Respuesta a las Medidas de Protección Marina en Puerto Rico. U.S. Department of Commerce. NOAA Technical Memorandum NMFS-SEFSC-556, 565 pp. Agar, J. J. y B. Stoffle (editores), pp. 263-264.

[3] Siendo Buenos Aires uno de los barrios de la playa de Mayagüez, una vez expropiado, la mayoría de sus residentes se trasladan a barrios vecinos, como El Seco, Dulces Labios y Tras Talleres. Desconozco la fecha de expropiación del barrio Buenos Aires, pero entiendo que esta ocurrió a mediados del siglo XX. Me cuentan que el mismo quedaba al comienzo de lo que hoy es el Paseo del Litoral.

[4] El escapulario de la Virgen del Carmen se asocia con la liberación de las almas del Purgatorio. Sus devotos lo llevan puesto en la hora de su muerte, esperanzados de que la Virgen los halle con él y haga su paso por el Purgatorio más corto. Este no es un dogma de la Iglesia Católica, sino una creencia popular que no ha podido ser eliminada. Véase: el Privilegio Sabatino.

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