El huracán del Caribe: Percepción histórico cultural de este evento natural en Cuba y Puerto Rico

por Carlos J. Carrero Morales

Si me dijeran pide un deseo, preferiría un rabo de nube, un torbellino en el suelo y una gran ira que sube. Un barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe parezca nuestra esperanza.” 

Silvio Rodríguez 

Alma de la patria mía, cisne azul puertorriqueño, si quieres vivir el sueño de tu honor y tu hidalguía, escucha la voz bravía de tu independencia santa cuando al cielo la levanta el huracán del Caribe que con sus rayos la escribe y con sus truenos la canta.”

Luis Llorens Torres

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¿Qué es un huracán?

El huracán es uno de los eventos naturales que constantemente ha marcado nuestra historia e identidad caribeña. Es una realidad ajena para muchos pobladores continentales, pero para los isleños, en especial los caribeños, es algo cotidiano. Aunque a veces actuamos como si fuera un evento fortuito, lo cierto es que el huracán es parte de nuestro ambiente y ha marcado y delineado nuestro entorno a través de los siglos.

Debo comenzar por destacar que el huracán es un evento natural tropical. Esto significa que es un suceso natural que tiene su origen entre las latitudes 8° y 15° (Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias 2012). El Sr. Edwin Miner Solá describe el huracán como “…un inmenso remolino de aire cuyos vientos fluyen hacia el centro a gran velocidad” (Miner Solá 2000).

Algunos de estos fenómenos entran en el Caribe y terminan formando parte del imaginario caribeño. Pero también estos eventos entran en ciudades continentales y tienen otro significado, y las acciones son distintas. Ejemplo de esto fue el huracán Sandy que en su trayectoria azotó la costa este de los Estados Unidos. Una de las cosas que más me llamó la atención sobre Sandy fueron las reacciones de la prensa, del gobierno y de las personas.  Estados Unidos, una súper potencia mundial, no estaba preparada, ni históricamente, ni culturalmente, para enfrentar este evento. Quizás si hubiera sido un tornado o un temblor, eventos a los que sí están más acostumbrados, las reacciones hubieran sido otras.

Para este trabajo, más allá de mencionar las características atmosféricas y climatológicas del huracán, quisiera enfocarme en la parte histórico/cultural. Específicamente abordaré la influencia que este evento natural ha tenido en las Antillas de Cuba y Puerto Rico. El huracán ha inspirado a poetas y cantautores. También las creencias y la mitología cultural de estas islas han estado matizadas por el prisma del huracán.

Los huracanes en el Caribe datan de tiempos precolombinos, aunque los primeros records que se tienen son del siglo XVI. En 1932, Rafael Ramírez de Arellano hacía una cita del cronista Herrera quien se refería a una tormenta a la que el almirante Cristóbal Colón se enfrentó en 1494. Algunos años después el Sr. Luis A. Salivia señalaba, (1972), como la primera noticia sobre un temporal (el término huracán fue acuñado más tarde), una comunicación de Juan Ponce de León al Comendador Obando en Santo Domingo. Las menciones a estos eventos naturales continuaron durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Fray Iñigo Abbad y Lasierra, en 1788, describía al huracán como:

…el fenómeno más horroroso de cuantos se observan en la Isla, y aun creo que en toda América. Es un viento furioso acompañado de lluvia, relámpagos, truenos, y las más veces de temblores de tierra; circunstancias todas las más terribles y devastadoras que pueden unirse para arruinar un país en pocas horas; los torbellinos del aire y torrentes de las aguas, que inundan los pueblos y campiñas con un diluvio de fuego, parece anuncian las últimas convulsiones del universo.[1]

booksAlgunos años más tarde, el francés André Pierre Ledru narra cómo el Capitán N. Baudín tuvo que “recalar en la isla española de la Trinidad”. Allí tuvo que dejar una colección de datos naturales, tras haber sido azotados por los embates de un huracán.[2]

De forma similar, el Inspector General de 2da clase del Cuerpo de Ingenieros de Minas, Don Manuel Fernández de Castro, se refiere a los huracanes como calamidades desastrosas y terribles. Señala en su estudio Sobre los huracanes ocurridos en la Isla de Cuba que la hermana isla enfrentó el paso de “dos terribles huracanes, que asolaron el departamento Occidental” (1871).

Cultura, creencias y mitología del huracán

El etnólogo y escritor cubano Miguel Barnet señala que “El huracán es uno de los fenómenos meteorológicos de nuestra área caribeña que más incide en el desarrollo de una cultura del desastre y la resistencia”.[3] Mientras los humanos no podemos explicar los eventos naturales, los cargamos de una serie de mitos, creencias y leyendas. Ese es el caso de los huracanes, que, aunque al día de hoy podemos explicarlos de forma científica, aún permean estas fábulas y tradiciones sobre los mismos.

UnknownEl etnólogo y antropólogo cubano Fernando Ortiz, en su libro El huracán: su mitología y sus símbolos (2005), estudió de forma muy minuciosa varias de estas creencias sobre los huracanes en las culturas indígenas de Cuba. El legado de Ortiz abrió las puertas a diversos campos, entre ellos el estudio antropológico del fenómeno del huracán, dando base a que en 2009 la Fundación Fernando Ortiz organizara un seminario sobre La cultura del huracán en Cuba. Las ponencias de este seminario fueron publicadas en una edición de la revista Catauro en el 2010.

El historiador Luis Enrique Ramos Guadalupe hace algunos apuntes históricos sobre los ciclones en Cuba. Llama la atención que en este trabajo el autor hace una correlación sobre la fiesta de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, celebrada a principios del mes de septiembre, y coincide con el mes de mayor actividad ciclónica. Curiosamente destaca que en esa misma fecha se celebran las fiestas en honor a los Orishas asociados a las aguas, Yemayá y Ochún.[4]

El huracán ha influenciado siempre las mitologías, la cultura y una mezcla de éstas. En 1932, el Sr. Rafael W. Ramírez de Arellano señalaba algunos datos de la cultura popular en Cuba, destacando el desplazamiento del pez pargo a las bahías y ensenadas donde se refugia. Pero si un huracán estaba cerca entonces se alejaba y se resguardaba “en donde los fondos son de escollos como el de Bahía de Mantanzas”. Por otro lado, el autor puntualiza que en Puerto Rico el conocimiento popular relaciona las diferencias en el “color del cielo o las nubes, con las horas que preceden al ciclón”.[5]

También, de forma más sucinta, el historiador Teodoro Vidal ha trabajado el tema del huracán en la mitología y la tradición puertorriqueña. En la antropología existe el concepto de conocimiento ecológico tradicional (o TEK, por sus siglas en inglés), y precisamente ese es el conocimiento que destaca Vidal al señalar que, cuando hay abundancia de aguacates, para el pueblo significa que en esa temporada de huracanes al menos uno azotará la Isla.[6]

El Sr. Teodoro Vidal coincide con Sr. Rafael W. Ramírez de Arellano sobre cómo los cambios de colores en el cielo preceden a los huracanes. Otras creencias que señala Vidal como la caída frecuente de telaraña, los rabojuncos, la disminución en el cantío de los gallos y los grillos son signos inequívocos de que se acerca un huracán. El autor señala una serie de oraciones y plegarias con las que los puertorriqueños intentan apaciguar la fuerza huracanada. Una de las súplicas que destaca es:

Aplaca, mi Dios tu ira,

tu justicia y tu rigor.

¡Dulce Jesús de mi vida,

misericordia, Señor.

Las creencias religiosas relacionadas a los huracanes de nuestra cultura pueden ser innumerables. Al igual que las inspiraciones artísticas, por ejemplo en la música, la plena atesora aquel famoso:

Temporal, temporal, allá viene el temporal.

Temporal, temporal, allá viene el temporal.

Qué será de mi Borinquen, cuando llegue el temporal.

Qué será de Puerto Rico, cuando llegue el temporal.

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De igual forma podemos mencionar la bomba que dice:

Recogiendo velas,

recogiendo velas,

por que el viento arrecia

y mi barco se tambalea.

Así vemos cómo un evento natural que nos atañe por nuestra realidad geográfica, tiene un impacto en la cultura, en la religión y en la cotidianeidad antillana y caribeña. No solo en lo folklorista, este evento natural también marca otros espacios de nuestra cotidianeidad como el urbanismo, la arquitectura, nuestros espacios y tiempos de ocio. Pero eso es tema para un futuro escrito sobre los huracanes en el Caribe.

Como caribeños, debemos visualizar el huracán, no como una amenaza, sino más bien como una oportunidad. Debemos estar alertas y cautelosos, pero es parte de nuestra realidad antillana y tropical. No se trata de demonizar la naturaleza, sino más bien de conocer y entender nuestra realidad caribeña: que el huracán es parte de nosotros, y debemos estar preparados para así actuar con responsabilidad y de manera proactiva.

Referencias

Abbad y Lasierra, Fray Iñigo. Historia gegráfica, civil y natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico. Río Piedras, Puerto Rico: Editorial Edil, 2011.

Barnet, Miguel. “Editorial.” Catauro: Revista cubana de antropología (Fundación Fernando Ortiz) Año 12, no. 22 (2010): 4.

Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias. “¿Que es un huracan tropical.” Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias. 2012. http://www.cne.go.cr/CEDO-CRID/pdf/spa/doc1792/doc1792-contenido.pdf (acesado el 27 de noviembre de 2012).

Fernández de Castro, Manuel. Estudio sobre los huracanes ocurridos en la Isla de Cuba durante el mes de octubre de 1870. Madrid: Imprenta J.M. Lapuente, 1871.

Ledru, Pierre André. Viage a la isla de Puerto Rico en el 1797, ejecucutado por una comisión de sabios franceses, órden de su gobierno y bajo la dirección del Capitaán N. Baudin, con objeto de hacer indagaciones y colecciones relativas a la historia natural. Versión facsimilar. Puerto Rico: Imprenta Militar de J. González, 1863.

Miner Solá, Edwin. Historia de los huracanes en Puerto Rico. Tercera edición. Puerto Rico: First Book Publishing of P.R., 2000.

Ortiz, Fernando. El huracán: Su mitología y sus símbolos. 2da edición. México: Fondo de Cultura Económica, 2005.

Ramos Guadalupe, Luis Enrique. “Apuntes históricos en torno a la ciclonología cubana.” Catauro; Revista cubana de antropología (Fundación Fernando Ortiz) 12, no. 22 (2010): 23-37.

Ramírez de Arellano, Rafaél W. “Los huracanes de Puerto Rico.” Boletín de la Universidad de Puerto Rico Serie III, no. 2 (diciembre 1932).

Salivia, Luis A. Historia de los temporales de Puerto Rico y las Antillas, (1492-1970). San Juan, Puerto Rico: Editorial Edil, 1972.

Vidal, Teodoro. El control de la naturaleza mediante la palabra en la tradición puertorriqueña. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Alba, 2008.

*Corregido por Cynthia Maldonado Arroyo


[1] Fray Iñigo Abbad y Lasierra, Historia geográfica, civil y natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico. Río Piedras, Puerto Rico: Editorial Edil, 2011, p.86.

[2] André Pierre Ledru, Viage a la isla de Puerto Rico en el 1797, ejecucutado por una comisión de sabios franceses, órden de su gobierno y bajo la dirección del Capitaán N. Baudin, con objeto de hacer indagaciones y colecciones relativas a la historia natural. Versión facsimilar. Puerto Rico: Imprenta Militar de J. González, 1863, p. 8.

[3] Miguel Barnet, “Editorial”. Catauro: Revista cubana de antropología (Fundación Fernando Ortiz) Año 12, no. 22 (2010): p. 4.

[4] Luis Enrique Ramos Guadalupe, “Apuntes históricos en torno a la ciclonología cubana.” Catauro; Revista cubana de antropología (Fundación Fernando Ortiz) 12, no. 22 (2010): p. 24.

[5] Rafaél W. Ramírez de Arellano, “Los huracanes de Puerto Rico.” Boletín de la Universidad de Puerto Rico Serie III, no. 2 (diciembre 1932): p. 8-9.

[6] Teodoro Vidal, El control de la naturaleza mediante la palabra en la tradición puertorriqueña. San Juan, Puerto Rico: Ediciones Alba, 2008: p. 27-30.

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4 comentarios en “El huracán del Caribe: Percepción histórico cultural de este evento natural en Cuba y Puerto Rico

  1. El problema de los huracanes es que hemos construido casas, escuelas, urbanizaciones, condominios, carreteras, aeropuertos y otra infraestructura en lugares que no son los apropiados, por ser zonas de humedales rellenados que se inundan, parte de la zona marítimo terrestre, a la orilla de los ríos, todos con la aprobación de la Junta de Planificación de Puerto Rico. Es por esto que las personas están quejándose cuando anuncian un huracán y no viene y las personas que viven en estos lugares tienen que tomar precauciones que van desde poner tormenteras hasta abandonar las casas y refugiarse en los locales establecidos por los municipios y agencias de manejo de emergencias. Los que reconocen la existencia de los huracanes en el momento de seleccionar donde comprar, alquilar o construir una casa y velan porque el lugar y la construcción no sean vulnerables a los huracanes, solo tiene que cerrar las ventanas y tener agua, comida y velas para varias semanas. Los desastres no son naturales sino el desarrollo no planificado.

    • Completamente de acuerdo, los huracanes son eventos naturales a los cuales los caribeños deberíamos estar habituados, pues son parte de nuestra realidad. Y si, estoy de acuerdo con el desarrollo no es planificado, mientras sigamos permitiendo que otros profesionales que no son planificadores continuaremos viendo los desastres, es como pedirle a un plomero que recete a un enfermo.

      Además seguimos pensando nos seguirán viniendo a socorrer, mientras sigamos creyendo la ilusión de que vivimos en un continente y continuemos viviendo negando nuestra realidad caribeña y que los huracanes son parte de nuestras vidas, mientras no comprendamos que los huracanes son eventos naturales, entonces, no entenderemos que los desastres son resultado de las acciones humanas.

      Muchas gracias por tu comentario, Chapa.

  2. Carlos,
    Interesantísimo tu artículo. El huracán es mucho más que un fenomeno natural para los caribeños. Es también lo que los estructuralistas franceses llamaban un “empty signifier:” un simbolo que puede apropiarse de y proyectar varios significados. Ciertamente es un fenomeno natural definible por la ciencia. Pero, tambien es un recuerdo constante de la precariedad de la vida en el Caribe. Las citas con las que abres el articulo sugieren que el huracan tambien sirve de metafora politica: se compara con las ansias de luchas independentistas, su caracter revolucionario, que trastoca ordenes y su caracter sedicioso, sorpresivo. Hasta el amor lo imaginamos como un torbellino de emociones. Y, asi como documentas, el huracan entra en nuestro imaginario de maneras diversas para significar diferentes cosas, haciendose util para distintas encomiendas de hacer sentido de la vida.
    Como el huracan, hay mil significantes costeros (depues de todo el huracan se forma en el mar y entra por la costa) que nos sirven para pensar nuestra realidad caribeña. El mangle es uno por excelencia. Aqui hay un tema que requiere elaboracion y trabajo: Como ciertos elementos costeros entran en el imaginario y como circulan en el mismo. Como se han transformado las metaforas y usos simbolicos a traves del tiempo o como se ajustan a tiempos en especificos. Mira ver, animate!

    Rafael

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